algo que escribi despues de nuestras conversaciones:
Hola.
Cómo estas? Espero que bien. Si te escribo por este medio es porque no tengo otra opción, pero en verdad desearía tanto poder escribirte, como antes, como siempre, sin mayor restricción que mi mala redacción o mi poca capacidad para expresar en unas líneas todo lo que siento. Prometí no escribirte más, y no lo he podido escribir del todo, sigo escribiéndote, en mi mente, en mi correo, en este blog, las ganas de enviar cartas enteras y larguisimas a tu correo solo se han visto detenidas por el conocimiento de que estas no te interesan mas, como no te interesa nada mas de lo que pudiera ocurrirme.
Aun así no me entiendo, aun sabiéndolo todo, no se si alguna vez te lo dije claramente pero siempre supe todo, era mentira eso de que no sabia leerte, si sabia, además leía tus correos de la oficina, fingí no haberme dado cuenta aquella vez que en tu casa, en la sala de la tele, cuando usabas esa camisa verde muy parecida a la del trabajo y pantalones color beige, que me habías dicho tu contraseña, creíste que no preste la atención suficiente pero no era así, leí todos y cada uno de tus correos, desde aquellas cadenas insulsas hasta las cartas problemáticas, las carpetas que tenias, la que decía margarita, la mía, la de tu novia, la de tus amigas, ahí supe mucho de lo que ya sabia de ti, pero también supe mucho de las personas que te rodeaban, pude ver que tenia una mala impresión de margarita y muy al contrario de lo que pensaba o me hicieron pensar, ella sonaba sincera, buena, a lo mejor no tan buena, pero se me hizo una buena persona, en cambio tu novia, reafirme todo lo pensado de ella, harpía, manipuladora, con un i objetivo fijo, lastima que tu no lo puedas leer, además ya borraste casi todos los correos donde se delata, así como borraste mis escritos… nadie te ha escrito y nadie te escribirá como yo lo he hecho, de eso estoy segura. Otra cosa que no entendí cuando revisaba tu correo fue el por qué bloqueaste el correo de margarita, del mío lo entiendo, pero el de ella, el de la mama de tu hija, eso no lo entendí y tontamente me imaginaba preguntándotelo personalmente cuando, como otras veces anteriores, nos contentáramos. Eso no va a pasar nunca, estoy segura, así que por eso lo escribo, para sacarlo de mí. Así que fui yo quien le quito el bloqueo al correo de ella, pero al mio no, si no querías recibir correos míos era tu decisión, y ahora que lo pienso, talvez no recibiste mis felicitaciones de año nuevo, no, no recuerdo haberme quitado el bloqueo ¿Por qué escribo tanto de tu correo? Pues porque no creo que pueda verlo jamás de ahora en adelante, te he dicho la verdad para que cierres esa puerta que tengo hacia ti ya que mi voluntad no fue demasiado fuerte como para hacerlo por mi misma.
Es tan fácil escribirte, siempre lo fue, y si por mi hubiera sido nunca hubiera parado, pero si tu lo pides, lo haré, lo recuerdo bien, fueron tus palabras. Ya no hay por que tener mas comunicación. Y tu novia es testigo de ello. Pero hoy, cuando sin pensar me decidí a mandarte unas líneas, el impulso era tan inevitable que casi me hizo desistir de la idea de enviarte algo, las palabras se juntaban por montones, querían salir, querían gritar, querían ser tan fuertes que pudieran obtener la respuesta. Escribirte siempre me ha sido grato, aun ahora lo disfruto, mi angustia aminoró con tan solo escribirte estas líneas que no leerás, porque no las enviare a tu correo, no señor, tu ya sabes demasiado de mi y de lo que pienso, así que no creo que te hagan falta mas correos de este tipo, si tuvieras la intención de hacer algo al respecto ya lo hubieras hecho, sabes bien como encontrarme.
Mientras me conformare con pretender dirigirte algunas líneas, es una fea costumbre que tengo últimamente pero bien, ya que aun no la radico, la alimentaré hasta que estés tan lejos de mis recuerdos que no sienta más esta necesidad de ti.
jueves, 10 de enero de 2008
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